jueves, 6 de enero de 2011

Tengo mutilada el alma, entonces cada tanto tengo que llorar con intensidad para no morir de tristeza ahogada con un nudo en la garganta en mi cama. Como si las cosas después del llanto espasmódico y claro se volvieran a recomponer solas, como si nada las hubiera alterado alguna vez y en un principio. Como si las palabras fueran creadas con el único fin de morir en un abismo lleno de colchones donde no pueden herir. Como si todos los golpes, la indiferencia y el desprecio que sufrí no existieran más que en las novelas que leo y en las películas que me hacen llorar con desdén.
Quiero tocar tu pecho y sentirme mejor pero te toco y morís lentamente conmigo.
Llenarme la mano de podredumbres que quieren escupir mil espejos sería poner una curita en algo que necesita un yeso.
Y yo, necesito más que un puto yeso.
Yo ya no tengo arreglo.
*

3 comentarios:

  1. no hay remedio
    a veces, nos convertimos en un caso perdida.

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  2. muy triste, Escribis muy bien.
    todo tiene solución

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  3. Ojalá con un llanto arreglaramos los problemas que no aquejan.

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