Increíble me resulta cómo prescindis de gente que siempre atendió cada uno de tus histéricos y egoístas caprichos. Harta estoy de ver a personas como vos que confunden al amor con la satisfacción de tener bajo control a un pobre pelotudo que cumple con todo antojo que se te ocurre. Me parece patético que necesites de otra personas para sentirte alguien. Quiero que quede claro: tu inseguridad se nota por más esmero que pongas en ocultarlo. El papel de persona inteligente te baila, querida. Y si escribo no es porque me importes, sino porque me preocupa y me desalienta que cada vez haya más gente como vos.
¿Así que la gente es descartable para vos?
Decís que no concurre a vos el miedo al momento de dejar a alguien atras. Y yo apuesto a que, por una vez en tu vida, no mentis, porque para vos solamente eran personas que necesitabas para que te halaguen el arte paupérrimo que intentas crear, la figura fingida que mostrás, la personalidad barata que vendes y que tarde o temprano esa misma gente se cansa de comprar.
Y a vos eso te mata.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada