Qué placentero sería colgar a mi musa en el perchero de cualquier habitación de hotel barato y de mala muerte. Entrar, sacarmelo, doblarlo y colgarlo. (Sería un buen momento para cambiar los viejos abrigos que me resguardaron de todo, excepto de vos). Caminar hasta la cama y sentarme. Dos horas plausibles, haciendo la nada misma. Levantarme, mirarlo mecerse en la pared, salir.
Ya casi ni recuerdo quién o cómo era. Me dijeron que ya me curé de su recuerdo.
recién leí tu comentario en mi blog que decía ''ahora soy fan de tu blog también''
ResponderSuprimiry me dio curiosidad de que otra cosa sos fan, o si entendí cualquier cosa.
un beso :)