viernes, 14 de mayo de 2010

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Qué placentero sería colgar a mi musa en el perchero de cualquier habitación de hotel barato y de mala muerte. Entrar, sacarmelo, doblarlo y colgarlo. (Sería un buen momento para cambiar los viejos abrigos que me resguardaron de todo, excepto de vos). Caminar hasta la cama y sentarme. Dos horas plausibles, haciendo la nada misma. Levantarme, mirarlo mecerse en la pared, salir.
Ya casi ni recuerdo quién o cómo era. Me dijeron que ya me curé de su recuerdo.

1 comentarios:

  1. recién leí tu comentario en mi blog que decía ''ahora soy fan de tu blog también''
    y me dio curiosidad de que otra cosa sos fan, o si entendí cualquier cosa.

    un beso :)

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